Navidades raras o “ a las penas, puñalás”

Pues sí amig@s ya están aquí y nada se puede hacer. Aceptación.

Estas serán, probablemente, las Navidades más raras que muchas hayamos vivido. De normal estas fechas son por definición emocionalmente intensas: reencuentros, ausencias, obligaciones, límites, gasto económico y presión social son solo algunas de las características que año tras año todos nos encontramos en mayor o menor medida. A este mejunje emocional este año le añadimos el COVID, así que la pandemia, las medidas y la toma de decisiones sobre cómo encararlo están más presentes que el árbol decorado.

Hace años ya escribí sobre como a muchas la Navidad nos pone tristes, en aquel post decía : “¿Por qué pone triste la Navidad? Mi conclusión es que la Navidad pone de relieve la carencia, lo que nos falta. Son unos días en los que el imaginario popular ha fijado todo lo bueno y maravilloso de la vida: felicidad, bondad, amor y magia concentrado en unos pocos días.

Esta expectativa tan alta es claramente muy difícil de cumplir y hace que un estado de ánimo “normal”, en el que no saltas de alegría, lloras de felicidad ni ríes ante cualquier ocurrencia, parezca un asco. Además hace que te fijes en lo que no tienes, en lo que falta.”

…entonces este año… ¿Qué pasa?

Yo mismo siendo de esos a los que no les encanta demasiado estas fechas les daba un vuelco el corazón ante la idea de que se “cancelaran”. Si la Navidad pone triste porque se supone que tienes que ser feliz, ¿en unas Navidades menos felices estaremos menos tristes? Jur, jur,¡¡¡qué difícil!!

Es imposible saber cómo van a ir estos días, cómo será, cómo nos sentiremos después. Aún así me voy a aventurar a dar algún tip para, sea cual sea tu situación, sacarle el mayor jugo posible a esta Navidad:

  • Quizás es el año perfecto para romper esa tradición/obligación que te pesaba. A nuevos tiempos , nuevas costumbres. Es tu momento, tienes permiso para ser restrictivo con quien pasas tu tiempo y compartes mesa, ¡Aprovéchalo!

  • Si por lo contrario te apena mucho no poder cumplir con alguna tradición…¡no renuncies del todo y sé creativo! Que si no os podéis reunir en un salón apretujadas, si podéis hacer un picnic en un parque o hacer turnos o buscar la manera de estar online, etc, etc.

  • Empodérate del gasto y del nivel de empacho, seremos menos, hay menos que consensuar y a menos a quién satisfacer. Cocina, gasta y come según lo que a ti te apetezca. Puede que sea el momento de poder cocinar aquella exquisitez solo apta para grupos reducidos o por lo contrario es el día de romper con todo y hacer, por fin una locura, unos canelones de espinacas y calabaza.

  • Si crees que no puedes escapar de las ataduras Navideñas y sus compromisos, intenta enfatizar en los puntos que sí te gustan y por el contrario relativiza y minimiza los que no.

  • Si tienes más tiempo libre; aprovecha la Navidad para hacer actividades que sí te apetecen hacer en cualquier domingo del año: deporte, exposiciones, leer, descansar, etc.

  • Si estos tips no te funcionan, recuerda que el 7 de enero está a la vuelta de la esquina.

Y hasta aquí mi post raro navideño, ¡Cuéntame qué piensas!

En unos días repaso de cómo formular los objetivos corréctamente, ideal para propósitos de año nuevo.

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